El cine siempre ha servido como un espejo para explorar la naturaleza humana cuando es empujada al borde del abismo. Ya sea enfrentando la brutalidad de la naturaleza o navegando el peligroso mundo del crimen organizado, las historias que nos cautivan suelen girar en torno a decisiones imposibles. Este contraste se hace evidente al revisar dos producciones que, aunque separadas por décadas y géneros, comparten la tensión de tener que hacer lo impensable para sobrevivir.
Un clásico de la supervivencia humana
Si miramos hacia el pasado, es imposible ignorar el impacto de “Alive” (“¡Viven!”). Estrenada el 15 de enero de 1993, esta cinta de aventura y drama histórico nos transportó a octubre de 1972, narrando la desgarradora historia real del equipo nacional de rugby de Uruguay. Su avión se estrelló en la inmensidad de los Andes, dejándolos completamente aislados del mundo. La película, que operó con un presupuesto de 32 millones de dólares y logró una recaudación de 36.7 millones, no fue solo un producto de taquilla, sino un testamento de la resistencia humana.
La narrativa es cruda. A medida que pasaban los días y la esperanza de un rescate se desvanecía, los supervivientes se vieron forzados a cruzar una línea moral y física que pocos podrían imaginar: recurrir al canibalismo, alimentándose de los cuerpos de sus compañeros fallecidos para no morir de inanición. Bajo la premisa de que “superaron lo imposible, haciendo lo impensable”, la trama culmina con el viaje desesperado que los miembros más fuertes del grupo emprendieron a través de las montañas heladas para buscar ayuda. Fue una lucha contra los elementos en su forma más pura.
El crimen y la adrenalina en la era moderna
Cambiando radicalmente de escenario, del frío polar pasamos al calor abrasador y el asfalto de Los Ángeles con la llegada de “Crime 101”. Aquí, la supervivencia no depende del clima, sino de la astucia. Chris Hemsworth y Halle Berry unen fuerzas en una trama llena de negocios turbios y apuestas altas. Berry interpreta a una corredora de seguros que se encuentra en una encrucijada profesional y moral. Trabajando para una compañía que no es del todo transparente, recibe una oferta de Hemsworth que simplemente no puede rechazar: ayudar en un robo de joyas de alto nivel.
La película se desarrolla en el entorno arenoso y soleado de la autopista 101, donde el personaje de Hemsworth, un ladrón de joyas escurridizo, ha mantenido a la policía desconcertada con una serie de atracos. Sin embargo, todo cambia cuando decide ir tras el golpe de su vida. La tensión aumenta con la presencia de un detective implacable, interpretado por Mark Ruffalo. Convencido de haber encontrado un patrón en los robos, el detective comienza a cerrar el cerco sobre los protagonistas, elevando el riesgo a niveles críticos.
Jugadores impredecibles
Al igual que en la montaña, en “Crime 101” un paso en falso puede ser fatal. A medida que se acerca el momento del robo, la línea entre el cazador y la presa comienza a desdibujarse. Los tres personajes principales se enfrentan a elecciones que definirán sus vidas, conscientes de que una vez iniciado el plan, no hay vuelta atrás.
Para añadir más volatilidad a la mezcla, la cinta introduce un “factor X” con el personaje de Barry Keoghan. Interpretando a un misterioso mensajero de cabello rubio platino, el tráiler deja en el aire sus verdaderas lealtades. Es difícil discernir de qué lado está, o si, en realidad, solo juega para su propio beneficio. Ya sea en 1993 o en la actualidad, estas historias nos recuerdan que, bajo presión, el instinto de supervivencia toma el control, sin importar el costo.