Videogames

FIFA 20 apuesta por un fútbol más realista

View this post on Instagram

Que bonitos lucen. #fifa20

A post shared by FIFA 20 (@fifa20noticias) on

Puede que el nuevo modo Volta y el recurrente FIFA Ultimate Team sean los dos aspectos más destacados de la saga de cara a la siguiente campaña, pero en realidad es su esqueleto, el germen y la evolución del clásico 11 contra 11 de ‘FIFA 20’, lo que acaba marcando el éxito de la propuesta.

Acercarte a los cambios de un simulador de fútbol es algo tremendamente complejo. ‘FIFA 20’ sorprende porque, pese a inevitablemente seguir esa misma tónica, algunos de sus grandes cambios salen a relucir a simple vista.

Se trata de una de las entregas más ambiciosas en años, que  se enfoca el desarrollo de una saga tan continuista y establecida como la de ‘FIFA’.

Apoyado en tres pilares básicos: animación, física del balón e inteligencia artificial del equipo, ‘FIFA 20’ es un juego con una experiencia que parece cada vez más pesada.

La ventaja del cuerpo a cuerpo en jugadores con más portento físico promete ser evidente, pero afortunadamente no todo queda en eso.

Lejos de limitarse a mantener la máxima de que llegar en solitario a portería no es tarea fácil, el juego sí muestra algo de coherencia a la hora de enfrentar a jugadores rápidos y ágiles con esos armarios roperos que protegen la portería.

De la pizarra al campo

La situación del esférico, con un cambio tan drástico en el tiempo de cara a preparar una jugada, acaba siendo clave para que se remarque la probabilidad de una acción a la hora de acabar en gol.

No es lo mismo disparar después de una carrera infinita que hacerlo con calma, preparando el balón con un ligero toque hacia delante para colocarlo, y luego tirar a matar.

Mejoras enfocadas hacia el realismo

Ahí entra en juego el otro punto, el de una nueva tanda de animaciones que jueguen más con las transiciones y la posición del balón.

La intención principal es acabar con esos momentos en los que ves cómo el jugador hace extraños al cambiar de dirección.

Esos pequeños saltitos que tanto cantan cuando los ves en directo y que ahora dejan paso a movimientos mucho más suaves.

Por un lado la física del balón, que deja de ser un cohete que se desplaza en línea recta por el campo para acercarse a los botes e imperfecciones que tendría en un partido real.

No sólo le aporta ese aire más verosímil a su movimiento, también provoca que no todos los controles y chutes sean iguales.

Isabel Cisneros