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Tecnología cuántica: la nueva pelea entre EE.UU y China

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de Estados Unidos publicó en septiembre pasado una nueva estrategia para el desarrollo de la Ciencia de la Información Cuántica (CIC). El informe, de 15 páginas, recomienda los objetivos que el gobierno de Donald Trump debe perseguir para desarrollar y fortalecer sus capacidades en la CIC.

Y para discutir las estrategias presentadas se invitó a la Casa Blanca a académicos, funcionarios del gobierno y representantes de las grandes compañías tecnológicas y financieras del país, incluidas Alphabet, IBM, JP Morgan Chase, Lockheed Martin, Honeywell y Northrop Grumman.

Además, se anunció también una inversión de US$249 millones para llevar a cabo 118 proyectos vinculados a este campo de la ciencia.

Del otro lado del mundo, en China, también está ocurriendo algo similar. El gobierno de Pekín está construyendo un nuevo Laboratorio Nacional de Ciencias de Información Cuántica en Hefei, en la provincia de Anhui, con un costo de US$10.000 millones, que esperan inaugurar en 2020.

Esto después del lanzamiento, hace dos años, de lo que fue descrito como el primer satélite de comunicaciones cuántico. Y del anuncio, el año pasado, de la creación de una red “inhackeable” de comunicaciones en Jinan a la que sólo tendrán acceso 200 usuarios: militares y funcionarios gubernamentales y privados.

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Batalla entre fabricantes

Otro campo de batalla en el que ha entrado la informática es el de computación cuántica. IBM, Google, Microsoft e Intel luchan por dar con el Santo Grial de la que promete ser la próxima gran revolución en el procesamiento de datos. Darío Gil, vicepresidente de Ciencia y Tecnología en IBM Research, tiene claro que estamos ante una situación sin parangón para cambiar el mundo.

“Tenemos la oportunidad de guiar la tecnología con el fin de asistir a las personas. De solucionar problemas que son intratables desde el punto de vista de la informática clásica”, afirma. El cinético intervino recientemente en el ciclo Tech & Society de Aspen Institute España y Fundación Telefónica.

La revolución que vaticinan los expertos no es tan novedosa. Hace 25 años, Richard Feynman, un físico teórico estadounidense y premio Nobel, ya se interesó por los problemas de la computación. Propuso por aquel entonces el primer modelo teórico de un ordenador cuántico tras observar que las computadoras solo valían en la simulación de problemas clásicos.

Lo que Feynman introdujo, IBM lo puso en marcha el año pasado con el proyecto Quantum Experience. Es una plataforma en la nube abierta a expertos e investigadores sobre un procesador de cinco qubits. “Tenemos más de 45.000 usuarios, de 140 países diferentes, que ya han creado alrededor de 300.000 experimentos”, explica Gil.

Para no dejar escapar el tren del santo grial cuántico, el resto de gigantes tecnológicos también lucha por ser pionero en la comercialización de estos ordenadores.

Google, por ejemplo, ha logrado fabricar un chip de seis qubits y John Martinis, jefe del grupo de investigación de los de Mountain View en la rama, ha asegurado que están trabajando en diseños para entre 30 y 50 qubits.

Microsoft se ha centrado en ver cómo entrelazar anyones, partículas que solo existen en dos dimensiones y que según los físicos podrían ser la base de la computación cuántica. Y en esta batalla de grandes nombres también hay jugadores modestos como la Universidad de Sussex, en el Reino Unido.

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Isabe Cisneros