Salud

Neuropolítica: nuevas tecnologías para “leer tu mente” e influir en lo que votas

Cada vez se usa más la tecnología para analizar qué cosas que preocupan a los votantes. El objetivo es influir en la dirección del voto de esas personas. La neuropolítica se abre paso como una nueva disciplina, capaz de comprender el cerebro de las personas en su condición de ciudadanos, electores o activistas.

 

Nos permite conocerlo mejor, saber cómo funciona, cómo articula sus imágenes, con valores, con sentimientos y cómo se canalizan sus decisiones.

Aplicación de la neuropolitica

A comienzos del siglo XXI cobraron fuerza la neuroética y la neuropolítica, empeñadas en descubrir las bases cerebrales de la conducta humana en lo moral y en lo político. Contando con la ventaja de conocer mejor el cerebro, se plantean de nuevo las grandes preguntas de la filosofía.

¿Cuál es la expresión de tu rostro? ¿Qué señales cerebrales se están activando en tu cabeza? ¿Eres consciente de ellas? Pueden parecer preguntas absurdas, pero en el entorno político actual esas cuestiones personales son parte de un negocio.

Cada vez más son los equipos de campañas electorales adaptan los mensajes en base a señales cerebrales que, probablemente, ni siquiera eres consciente que emites.

La psicología electoral llegó a sospechar que se elegía a un candidato por la situación de bienestar que este proyectaba por medio del lenguaje no verbal y de los valores que conectaban con el votante. En los años ochenta, las neurociencias comprobaron que el voto no era una decisión racional, fría y calculada, sino una decisión basada en métodos no rigurosos como la experiencia personal.

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Neuro marketing

María Pocovi es la fundadora y directora de Emotion Resarch LAB, una empresa ubicada en Valencia, España, especializada en neuromarketing, el empleo de técnicas pertenecientes a la neurociencia en el ámbito de la mercadotecnia.

“Usamos reconocimiento facial de emociones y eye tracking (rastreo ocular) para entender cómo la gente siente en la vida real y en tiempo real. Nuestro software captura emociones de cualquier rostro. Algoritmos de análisis facial transforman los datos en emociones”, se lee en el sitio web de su compañía.

Gracias a esa tecnología, miden las seis emociones universales (según la clasificación del psicólogo Paul Ekman) –tristeza, felicidad, sorpresa, asco, miedo e ira-, las 101 emociones secundarias y los ocho estados de ánimo.
La idea es hacer una predicción mucho más precisa del comportamiento del consumidor. Y, en el caso de la neuropolítica, del votante.

“Cuando hablamos de neuropolítica estamos hablando de la posibilidad de comprender mejor el comportamiento de los ciudadanos. Tratamos de descubrir cómo funciona su cerebro. Para eso usamos el reconocimiento facial de emociones”, le cuenta Pocovi a la BBC. “Utilizamos algoritmos para comprender lo que revelan las microexpresiones”, añade.

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Isabel Cisneros