Salud

Estadounidenses ignoran alarmas sobre el mortal “chinche del beso”

Mientras que los expertos en salud suelen advertir sobre los mosquitos y otros insectos portadores de enfermedades, el mortal bicho del beso -conocido como chinche triatomina- que mata a 10.000 personas al año en todo el mundo, sigue siendo ignorado en los Estados Unidos.

Estadounidenses ignoran alarmas sobre el mortal chinche del beso
Imagen “Chinche del beso”

El “chinche del beso”, tiene por su costumbre picar a sus víctimas en la cara mientras estas duermen, según USA Today. Tras esto puede transmitir la conocida enfermedad de Chagas. La mayoría de las muertes se deben a que el parásito hace estragos en el corazón y el sistema digestivo del paciente.

Descubierta por primera vez en 1909 por el médico brasileño Carlos Chagas, la dolencia tiene una tensa historia en Estados Unidos, así lo aborda Daisy Hernández autora del libro “The Kissing Bug: A True Story of a Family, an Insect, and a Nation’s Neglect of a Deadly Disease”.

En la actualidad, esta enfermedad poco conocida afecta a 300.000 personas en Estados Unidos, sobre todo a inmigrantes latinoamericanos en Texas, California y Florida, según informa la NBC. Desgraciadamente, al no existir un programa nacional de vigilancia, no está claro en qué lugares del país hay más personas afectadas por el Chagas.

Este verano se registró el primer caso en Nebraska. Un estudio reciente sugiere también que los médicos no diagnostican suficientemente esta enfermedad potencialmente mortal, que puede causar problemas cardíacos y digestivos.

La afección parasitaria originada por el temerario chince, tampoco es una gran prioridad en la comunidad médica, según el doctor S. Wesley Long, director médico de microbiología del Hospital Metodista de Houston.

Esa aparente falta de atención -y de datos- es especialmente problemática dada la naturaleza insidiosa de la enfermedad, que puede propagarse de persona a persona a través de todo tipo de medios, desde las donaciones de órganos hasta las transfusiones de sangre.

Además, muchas víctimas ni siquiera son conscientes de haber contraído el Chagas, ya que no presentan ningún síntoma. O si los presentan, suelen ser “fiebre, fatiga, aumento de tamaño de los ganglios linfáticos” y otros síntomas “parecidos a los de la gripe”.

Cuando finalmente se manifiesta, los efectos suelen ser catastróficos, y entre el 20 y el 30% de los pacientes sufren complicaciones cardíacas y gastrointestinales, según Norman Beatty, profesor de medicina de la Universidad de Florida que estudia el Chagas desde 2015.

Los fármacos antiparasitarios pueden ayudar a prevenir el contagio producido por el “chinche del beso”, pero sólo si la infección se detecta a tiempo.

Eso puede ser una tarea difícil dada la falta de acceso a la atención sanitaria en muchos enclaves de inmigrantes latinoamericanos, por no mencionar que los latinos tienen las tasas más altas de personas sin seguro entre cualquier otro grupo racial o étnico, lo que puede resultar desastroso para los enfermos de Chagas con bajos ingresos, informó la NBC.

Afortunadamente, la actitud hacia esta afección históricamente ignorada está empezando a cambiar a medida que el Chagas se extiende a zonas anteriormente no afectadas por la enfermedad.

Estadounidenses ignoran alarmas sobre el mortal chinche del beso
Imagen “Chinche del beso”

“Hay muchas cosas que podemos hacer y por eso es tan importante que hagamos pruebas de detección de la enfermedad de Chagas y pongamos a los pacientes en contacto con un proveedor que sepa cómo funciona esta enfermedad y qué tratamientos y terapias hay disponibles”, dijo Beatty.

En la búsqueda de un tratamiento para la enfermedad de Chagas, que mata a miles de personas cada año, los investigadores de enfermedades infecciosas de Cal State Fullerton han descubierto un nuevo e importante mecanismo que puede ser explotado como un objetivo para el desarrollo potencial de medicamentos.

El descubrimiento del equipo de investigación puede conducir a nuevas y mejores terapias farmacológicas contra el Chagas y otras enfermedades parasitarias.

Fuente The New York Post.

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