Salud

¿Cuáles son los riesgos de trabajar por turnos?

Alrededor del 20% de la población trabajadora de Canadá, Estados Unidos y Europa tiene un trabajo por turnos. Un equipo de investigadores del Instituto Universitario de Salud Mental Douglas (DMHUI), afiliado a McGill University, en Canadá, ha descubierto que los genes que regulan procesos biológicos importantes son incapaces de adaptarse a nuevos patrones de sueño y alimentación, consecuencia de trabajar por turnos o de noche, y que la mayoría de ellos permanecen sincronizados con sus ritmos biológicos diurnos.

Las repercusiones que el trabajo a turnos o nocturno tiene para la salud del trabajador, pueden llegar a producirle alteraciones tanto físicas, como del sueño, de la nutrición, fatiga y perturbaciones nerviosas. Estas son algunos de los riesgos que pueden sufrir las personas que tienen trabajos por turno y especialmente los nocturnos.

Sueño

Se considera necesaria una duración media de sueño de aproximadamente 7,30 horas para recuperarse de la fatiga diaria, esto hace posible que se den las distintas fases del sueño, de manera que nos podamos recuperar tanto física como mentalmente.

Si se duerme de día, no se dan todas las fases del sueño y no se permite al organismo descansar suficientemente, con lo que se va acumulando la fatiga hasta llegar a un momento que se puede hablar de “fatiga crónica”, que repercute negativamente sobre el sistema nervioso (dolor de cabeza, irritabilidad, depresión, etc.), sobre el aparato digestivo (náuseas, falta de apetito, gastritis, etc.) y sobre el aparato circulatorio. Además, las perturbaciones del sueño y la insuficiencia de éste, influyen de forma negativa sobre la tarea profesional, el rol familiar, la capacidad de adaptación y aumentan el riesgo de sufrir accidentes.

Nutrición

Los trastornos digestivos son especialmente frecuentes en las personas que trabajan en turnos utilizando un sistema discontinuo, con interrupción del trabajo sólo en el fin de semana. Sobre todo, se atribuyen a la irregularidad en las horas de comida, a las condiciones defectuosas de alimentación, a las perturbaciones del sueño y al consumo frecuente de excitantes, como café, tabaco y alcohol en los turnos de noche. Se estima que del orden de una tercera parte sufren pérdidas de apetito, trastornos digestivos (gastritis, úlceras, etc.).

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Fatiga

La fatiga está ligada a las dificultades de adaptación y a las insuficiencias del sueño, así como al trabajo de noche o por turnos, más penoso para el organismo. Es preciso hacer una distinción entre trabajo físico, en cuyo caso la recuperación se obtiene al cesar la actividad y el trabajo mental, en el que la recuperación se dificulta, ya que se produce esencialmente durante el sueño, que en este caso se encuentra alterado.

Perturbaciones nerviosas

Las personas que trabajan por turnos tienden a sufrir de perturbaciones nerviosas, debidas al sueño, a la nutrición, así como al sentimiento de irregularidad y a la intervención de factores sociológicos en relación con las dificultades de la vida familiar y social.

Alteraciones de la vida privada y social

Muchos de los conflictos provocados por los horarios por turnos, especialmente los nocturnos, están relacionados con las dificultades de buscar compromisos entre las necesidades profesionales, las familiares y las biológicas del organismo. Las actividades de la vida cotidiana están organizadas pensando en las personas que trabajan en lo que se denominan “horarios normales”, que permiten disponer de las noches y fines de semana para la familia, los amigos, el ocio, etc. El trabajo a turnos, sobre todo el turno de noche o de tarde dificulta estas actividades e incluso la relación diaria, al no coincidir con el resto de las personas.

Estas dificultades se dan tanto en el plano privado como en el social, en cuanto a la disminución de las posibilidades de participación en actividades extra profesionales. Los cambios de horarios de trabajo plantean problemas de orden material y psicológico, que se sitúan tanto en el plano de la vida privada y familiar, como al nivel de la relación social.

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Isabel Cisneros