Tecnología

Qué más hay detrás de la guerra tecnológica EE.UU.-China

Más allá de Huawei hay mucho más en juego en la guerra tecnológica que enfrentan China y EE.UU.

Los análisis señalan que la agresividad comercial entre las potencias puede afectar a numerosas marcas y productos.

Se proyecta que sectores como el calzado, textil, otros fabricantes de smartphone, y coches eléctricos chinos pueden registrar un incremento considerable en el costo de sus productos.

Existe mucha tensión, confusión y desinformación entre los usuarios de Huawei. Sin embargo, ya no deben temer que su smartphone quede como objeto decorativo.

Y es que Google aclaró que el veto impuesto a Huawei no afectará a los terminales existentes, pero sí a los futuros.

El fabricante chino ya no contará con los principales servicios del gigante de la red, pero no se puede descartar que en cualquier momento todo este asunto dé un giro inesperado.

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De cualquier manera estamos en presencia de un evento de gran relevancia calificado como guerra comercial tecnológica.

Algunos analistas, organismos y empresas advierten que si la escalada de tensión aumenta, los usuarios de Huawei serán los perjudicados.

Lamentablemente no serán los únicos, pues alrededor giran los consumidores de zapatillas Nike, de otros dispositivos móviles, de centenares de marcas de ropa o todos aquellos que esperaban la llegada de modelos de coches eléctricos chinos al mercado occidental.

Las tensiones con Huawei son antiguas, y probablemente tuvieron su punto álgido con la detención el pasado mes de diciembre en Canadá de Meng Wanzhou, Vicepresidenta de Huawei e hija de su CEO, en medio de acusaciones de espionaje.

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Pero hay más, ya que la implantación de las redes 5G había provocado algunos recelos en Estados Unidos, pues Huawei parte con una posición de ventaja.

Tampoco se puede negar la lucha entre Estados Unidos y China por controlar una mayor parte del pastel del comercio mundial.

El país asiático ha logrado una economía pujante de manera exponencial gracias a sus exportaciones y el vigor de su consumo interno.

No obstante, el presidente Donald Trump ha llamado en los últimos años “robo de propiedad intelectual” a buena parte de las prácticas de China que obliga a pasar a empresas extranjeras para producir y vender en el país.

Por su parte, China, ha ido adquiriendo bonos del estado norteamericano y deuda de este país desde el 2008.

Si China decidiera vender masivamente toda la deuda americana que atesora -mecanismo que algunos analistas llaman el ‘botón nuclear’ de este conflicto- Estados Unidos vería rápidamente cómo le costaría mucho más financiarse en los mercados, y las implicaciones serían realmente extensas.

Recientemente, la Administración Trump ordenó un aumento de aranceles para los productos chinos y fabricados en China.

Aunque la orden no ha sido aprobada, empresas como Nike y otras 140 dedicadas al calzado y textil con sede en norteamérica pero plantas en China enviaron una carta a Trump.

Allí, le solicitaron reflexionara acerca de sus intenciones ante el riesgo de que sus elevados precios afecten considerablemente al consumidor final. Es decir, a todo el mundo.

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Atamayca Jiménez