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¿Por qué el insomnio está a favor de la obesidad?

Según un estudio divulgado por la revista Journal of Neuroscience indicó que la falta de sueño incrementa el deseo de comida chatarra y, si la carencia de descanso se mantiene, aumenta el riesgo de obesidad.

En concreto, el estudio analiza cómo el cansancio puede activar las áreas del cerebro relacionadas con el apetito, y las hormonas que nos dicen cuándo estamos hambrientos.

Nuestros datos nos acercan al entendimiento del mecanismo de cómo, a consecuencia de la falta de sueño, varía nuestra valoración de la comida”, explicó Peters.

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Los investigadores reclutaron a 32 hombres jóvenes de entre 19 y 33 años y les dieron a todos la misma cena de pasta y venado, junto con una manzana y un yogur de fresa. A continuación, los participantes fueron divididos en dos grupos: uno se fue a casa con un aparato que registra las horas de sueño, y los otros se quedaron en el laboratorio toda la noche con diversas actividades para que no se durmiesen.

Al día siguiente, se les realizaron pruebas de azúcar en la sangre y sobre las hormonas que vinculan el estrés al apetito.

Además, se les presentó un juego en el que ante diferentes imágenes de comida chatarra, como chocolatinas, y objetos que no se pueden comer como sombreros, de modo que valorasen cuánto estarían dispuestos a pagar por ellos en una escala de entre $0 y $3.50.

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¿La falta de sueño aumentaba el valor de la comida?

Es malo beber durante las comidas

Los resultados mostraron cómo la falta de sueño aumentaba el valor subjetivo de la comida respecto a objetos no alimenticios, y las imágenes neuronales revelaron una mayor actividad en un circuito que implica a la amígdala, que controla el comportamiento que busca la recompensa, y el hipotálamo, vinculado con el apetito.

“Estos datos sugieren una conexión directa de la falta de descanso con el exceso de alimentación y el consiguiente riesgo de obesidad”, apuntó Rihm.

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Isabel Cisneros