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“Érase una vez en Hollywood”, el homenaje de Tarantino hacía si mismo

Algo que se conoce en el mundo del entretenimiento es que el director Quentin Tarantino está obsesionado con el western y con una manera de hacer cine muy concreta que actualmente ya no existe.

Su más reciente película “Érase una vez en Hollywood”, rinde tributo al film Once Upon a Time in the West- la serie de televisión más longeva en los Estados Unidos superada únicamente por Los Simpson.

El film es un viaje en el tiempo a los años sesenta; sin filtros, sin cambios de reglas contemporáneas, sin contexto histórico ni ritmos acelerados.

En “Érase una vez en Hollywood”, el director de Pulp Fiction hace homenaje a productos como la mencionada Gunsmoke.

La inadaptación de viejas glorias que tuvieron que buscar la fama fuera de sus hogares para poder seguir esgrimiendo sus habilidades interpretativas.

Por ello, “Érase una vez en Hollywood” es una culminación de su estudio y oda al western; tanto americano como europeo.

Del fenómeno que supuso para que Hollywood alcanzase una época dorada a la que jamás ha regresado. Y de la que cada vez se aleja más. Django: Desencadenado y Los Odiosos Ocho son quizá los ejemplo más claros dentro de su carrera por intentar sumarse a esa corriente de magnos directores del lejano oeste, y para plasmar su amor por obras de Sergio Leone, Sergio Corbucci o Enzo G. Castellari.

Érase una vez en Hollywood es la obra más completa de Tarantino porque consigue aunar en un solo continente todo el contenido al que lleva haciendo referencia durante años de profesión.

Aquí te dejamos un ranking de las mejores y peores creaciones de Tarantino.