Nueva York

Los 90 años del MoMA

El museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) se ha convertido por méritos propios en el museo de arte moderno más importante del mundo y celebra sus 90 años de fundación.

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El Edificio Heckscher era entonces -y sigue siendo hoy, ahora bajo el nombre Crowne- un edificio emblemático en la llamada «hilera de los multimillonarios» en el Upper East Side, el centro del dinero viejo de Manhattan.

Inaugurado el 7 de noviembre de 1929, en medio de la indiferencia general. Solo ocupaba seis salas en una casa. Eso sí: no era una casa cualquiera. 

MoMA

Entre cambios y mucha cultura el MoMA nació, se consolidó, y triunfó.

Las seis habitaciones se han metamorfoseado en un monstruo cuya última ampliación ha salido por 450 millones de dólares (407 millones de dólares), y ha expandido la superficie de las exposiciones en el equivalente a dos campos de fútbol.

Ahora el museo reabre sus puertas, tras cuatro meses de remodelaciones.

Con una inversión de US$ 450 millones, las novedades incluyen una ampliación de 3.700 metros cuadrados, mil obras incorporadas a la muestra y mayor diversidad de géneros, países y formatos.

Gala benéfica con mucho glamour y arte

El Moma Film Benefit rindió homenaje a la carrera de una de las grandes de Hollywood, Laura Dern.

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La protagonista de la noche ha estado más deslumbrante que nunca, con un estilismo sacado del imaginario de Chanel Pre-Fall 2019.

Un diseño realizado en tweed y cubierto de pedrería multicolor que es toda una belleza.

Las miradas se van directas a esas mangas francesas y acampanadas con joyas engarzadas. ¡Hasta nos da ideas para llevar botas calentitas a las celebraciones!

A la gala también asistió Naomi Watts, vistiendo la fusión perfecta entre clasicismo y modernidad con un conjunto de dos piezas con falda de tulipán y chaqueta cocoon tiene una silueta que podría resultar algo demodé.

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Pero revestida de lentejuelas multicolor y con esos botines destalonados se convierte, con un solo twist, en el look más disco y divertido de la noche.

El inicio de una historia

Aunque el triunfo económico, institucional y cultural del MoMA da para muchos análisis, las líneas básicas de su exitosa estrategia quedaron marcadas desde el primer momento.

La premisa básica fue que las tres fundadoras no iban a jugar un papel visible en la institución.

Eso permitió la profesionalización del museo. Y para ello contrataron como primer director a Alfred Barr, una de las personas que más han influido en la percepción del arte contemporáneo en el siglo XX.

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La gestión de Barr se basó en dos principios. El más obvio: la apuesta por, efectivamente, el arte contemporáneo desprovisto de todo ornamento o concesión.

De su mano, el MoMA se apuntó su primer gran éxito de masas cuando, en 1935, inauguró su retrospectiva de Vincent Van Gogh. 

El arte de vanguardia, así, empezó a salir del armario de los ricos y de los bohemios y empezó a convertirse en arte de masas. 

Aquel mismo 1935 Barr adoptó una decisión que demuestra su amplitud de miras, y la de sus tres mecenas, cuando el MoMA creó su Cinemateca, en una época en la que el cine todavía no era considerado un arte digno de tal nombre fuera de las grandes ciudades y de las elites intelectuales, lo que hacía que numerosas películas simplemente se perdieran o fueran destruidas al acabar su periodo de exhibición en las salas.

Solo cuatro años más tarde, el presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelet, celebraba el décimo aniversario del MoMA como «un museo vivo, no una colección de objetos curiosos e interesantes», que «es, por tanto, parte de nuestras instituciones democráticas»

Remodelacion de cara al futuro

En ese tiempo la institución, ubicada entre la Quinta y la Sexta Avenida, llevó adelante la renovación más ambiciosa de su historia, con un presupuesto de US$ 450 millones, que incluyó ampliaciones, nuevas galerías y un guión curatorial totalmente renovado.

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El nuevo MoMA abrirá sus puertas el próximo lunes 21 de octubre, pero ya se conocen detalles de la esperada expansión del espacio que en noviembre cumple 90 años.

El proyecto desarrollado por los arquitectos Diller Scofidio + Renfro y Gensler sumó cerca de 3.700 metros cuadrados al museo, lo que aumenta el espacio expositivo en un 30% y ofrece un total de 15 mil metros para exhibición.

En su nueva fisonomía destaca el estudio Marie-Josée y Henry Kravis, destinado a la programación de arte en vivo donde se podrán realizar performances e instalaciones, y un Laboratorio de Creatividad que buscará desarrollar labores educativas y actividades con el público.

Entre las novedades arquitectónicas también se encuentra una galería que conecta con la calle y cuya entrada es completamente gratuita (el ticket se mantiene en US$ 25).

La idea es “conectar mejor el museo con la ciudad de Nueva York y acercar el arte a la gente que transita por las calles del centro de Manhattan”, señaló el director del MoMA, Glenn D. Lowry.

Renovación curatorial

Más allá de la ampliación del edificio y las novedades en infraestructura y tecnologías, la principal renovación que presenta el MoMA es el cambio de su guión curatorial y la incorporación de unas mil obras a su espacio expositivo.

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De este modo, las piezas en exhibición pasan de 1.500 a 2.500 aproximadamente.

Según ha declarado Lowry, el nuevo museo está “comprometido con reflejar la diversidad y creatividad a través de todo el territorio mundial; es ahora un museo donde no existe una única historia del arte”.

La transformación busca generar un diálogo entre las obras, no solo a través de una muestra cronológica, sino que mezclando estilos, artistas, técnicas y países de origen.

De este modo, en sus salas conviven pinturas, esculturas, fotografías, diseño e instalaciones.

Un ejemplo de esta nueva distribución es el caso de Las señoritas de Avignon, pintada en 1907 por Pablo Picasso, que ahora comparte sala con American People Series #20: Die, obra de 1967 sobre violencia racial de la artista de Harlem, Faith Ringgold, quien se inspiró en aquella pintura de Picasso así como en el Guernica.

Eventualmente la disposición rompe con los relatos convencionales de la historia del arte. Para The New York Times, en cambio, se trata de “un brochazo genial de los curadores”.

La diversidad de obras se hace evidente en la incorporación de creaciones de artistas afroamericanos, asiáticos, mujeres y latinoamericanos.

De hecho, el porcentaje de artistas mujeres parte de la colección pasó de un 5% a un 25%.

La integración de arte latinoamericano incluye las obras 8 sobrevivientes (1986) de Eugenio Dittborn, y ¿Qué es la poesía para ti? (1980), video de Cecilia Vicuña.

Quienes se suman a Alfredo Jaar, Lotty Rosenfeld, Mario Carreño, Roberto Matta, Claudio Bravo y la Brigada Ramona Parra, artistas que ya formaban parte de la colección del MoMA.

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También, trabajos del argentino León Ferrari, murales del mexicano José Clemente Orozco, dibujos de la argentina Mirtha Dermisache y autorretratos de Frida Kahlo son parte de las piezas que gracias a la ampliación del museo podrán salir de los depósitos y ser exhibidas en esta nueva era del MoMA.

El plan busca renovar cada seis meses un tercio las obras en exposición, para dar más visibilidad a las obras de la colección, que llegan a 200 mil.

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