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El chip de la vacuna de Bill Gates y otros bulos del coronavirus

La desinformación que circula en torno al coronavirus, desde la perpetuación de estereotipos racistas hasta la efectividad de las mascarillas, ha sido evidente en Internet y se observa en las calles desde que se conoció la noticia del virus.

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Cientos de teorías han aparecido, desde sopas de murciélago, conspiraciones sobre las farmaceúticas y fosas comunes, pero conforme la amenaza del coronavirus va cercando la gente manifiesta la necesidad de querer saber más y más.

En este momento de ansiedad es cuando se abren a cualquier historia que pueda hacerlos sentir “informados”, cuando en realidad es todo lo contrario, porque se vuelven presa fácil para los timadores, quienes publican información falsa porque quieren ganar dinero, aunque todavía no se sabe por qué hay gente que crea estas historias cuando no obtienen ningún beneficio a cambio.

Uno de estos es el llamado chip de la vacuna de Bill Gates. Todo comenzó cuando, al principio de la crisis sanitaria, el polémico gobernador de Nairobi, Mike Kondo, publicó un vídeo que se hizo viral sobre Bill Gates hablando de enfermedades emergentes.

Según el político, que llegó a repartir ginebra a sus ciudadanos asegurando que era beneficiosa para evitar la enfermedad, el filántropo ya sabía en 2015 que iba a llegar el coronavirus.

Lo cierto es que Gates solo se hacía eco de las investigaciones que centenares de científicos venían realizando desde hacía años sobre la transmisión de patógenos entre animales y humanos. Algo que ya pasó con el SARS o el VIH.

El caso muestra el importante papel de las figuras públicas locales a la hora de propagar informaciones falsas o engañosas en distintas partes del mundo, según el Atlantic Council’s Digital Forensic Research Lab (DFRLab), que estudia el fenómeno de la desinformación a nivel global.

En general, este tipo de informaciones viajan a través de comunidades nicho cuando un famoso destacado, o incluso una fuente de un medio de comunicación convencional, los amplifica”, detalla a AFP Zarine Kharazian, de DFRLab.

Una parte de los millones de usuarios que compartieron el vídeo prefirieron optar por teorías como que Bill Gates quiere controlar a la humanidad con microchips implantados o con tatuajes digitales.

También comentaron que el filántropo ya patentó hace años un tratamiento y después fue él mismo el que liberó el coronavirus.

“Una característica común de las teorías de la conspiración que atraviesa fronteras, lenguajes y culturas es la desconfianza en las todopoderosas élites e instituciones”, añade Kharazian.

En Nigeria, el exministro de Aviación Femi Fani-Kayode, que cuenta con muchos seguidores entre los cristianos del sur del país, compartió multitud de publicaciones que sostenían que Bill Gates forma parte de una élite poderosa secreta que quiere dominar el mundo a través del coronavirus y la tecnología 5G.

Covid organics, una infusión a base de hierbas

En efecto, el problema de que los bulos provengan “de arriba”, es que les otorga un poco de veracidad mayor que si lo hace un ciudadano cualquiera.

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El presidente de Madagascar, Andry Rajoelina, anunció el 26 de marzo, exactamente 15 días después de la declaración de pandemia por parte de la OMS, el descubrimiento de un tratamiento contra el coronavirus.

Por fin, el 19 de abril, un tiempo récord para el desarrollo de cualquier medicamento y mucho más si este incluye su fabricación y distribución, se lanzó el ya famoso Covidorganics, una infusión a base de hierbas.

Rajoelina se ha encargado de exportarlo a toda África con un gran seguimiento mediático cada vez que llegaba a un nuevo país como muestra de la pujante ciencia malgache. También ha defendido su brebaje ante una supuesta denigración de la medicina tradicional africana.

“Si en vez de Madagascar hubiese sido un país europeo el que hubiera descubierto este remedio ¿habría tantas dudas? No lo creo”, aseguró hace unas semanas en France 24. Si solo fuera una infusión, el asunto no habría tenido más importancia, el problema es que el brebaje contiene artemisina, un compuesto muy extendido en los fármacos contra la malaria.

Si la artemisina empieza a ser consumida sin control y a gran escala, los antimaláricos pueden perder eficacia porque el parásito genere resistencias.

Cabinas de vapor en Tanzania

Tanzania también se ha visto sacudida por los remedios falsos, en esta ocasión en forma de cabinas de vapor. Y una vez más, también han sido instados por su presidente, John Magufuli, quien llegó a asegurar que uno de sus hijos se había curado de COVID-19 tras inhalar vapor con limones y jengibre.

Ahora, los ciudadanos pagan por utilizar estas instalaciones en mitad de la calle. En Tanzania hay oficialmente 509 positivos y 21 víctimas mortales, pero el Gobierno no ha ofrecido nuevos datos desde finales de abril.

“La gente inventa nuevos mitos del coronavirus todos los días, como que la comida picante o el ajo pueden matar el virus, o que ni siquiera es real”, asegura Maikem Emmanuela Kimah, de 32 años, presentadora de radio camerunesa en una llamada telefónica con Reuters.

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