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Comida chatarra causa más adicción que la heroína

La comida chatarra y demás alimentos procesados, tienen un efecto adictivo similar al de las drogas.

Comida chatarra causa más adicción que la heroína
Imagen Flickr

“La comida no sólo puede ser tan adictiva como los cigarrillos, el alcohol y algunas drogas, sino que en cierto modo lo es aún más”, detalla el periodista Michael Moss, ganador del premio Pulitzer, en su nuevo libro “Hooked: Food, Free Will, and How the Food Giants Exploit Our Addictions“.

Estas sabrosas tentaciones incitan a nuestro cerebro a liberar la hormona del placer, la dopamina, que nos incita a volver por más, afirma el experto en reseña de The New York Post.

De acuerdo a nuevas investigaciones realizadas, los alimentos procesados envían señales al cerebro cuando llegan a nuestra lengua – y al ser digeridos, también llegan a nuestro torrente sanguíneo-, al igual que las drogas y el alcohol.

De acuerdo a lo detallado por el medio, cuanto más rápido llega un alimento a nuestro torrente sanguíneo y eleva nuestro nivel de azúcar en la sangre, más se desploma nuestro nivel de azúcar en la sangre después.

El hecho de que los alimentos procesados sean mucho más fáciles y menos costosos de conseguir que los cigarrillos o las drogas también nos hace desearlos mucho más.

Un número creciente de científicos afirma que otra razón por la que estos alimentos se consumen tanto es que para muchas personas no sólo son tentadores, sino adictivos, una noción que ha suscitado controversia entre los investigadores.

Los cigarrillos, las drogas y el alcohol se basan en sustancias químicas específicas, como la nicotina, la morfina y el etanol, para afectar al cerebro y engancharnos, mientras que los alimentos procesados utilizan sustancias más sencillas para hacernos desearlos: la sal, el azúcar y la grasa.

Un sabor disfrazado

Según detalla la publicación, los fabricantes también utilizan métodos furtivos para manipular nuestro gusto por la grasa, el azúcar y la sal.

La maltodextrina, un derivado del almidón casi indetectable, se utiliza, por ejemplo, para espesar el aliño de las ensaladas o hacer que las cervezas sepan más ricas.

Esta sustancia no tiene un sabor dulce para la mayoría de la gente, pero tiene la misma estructura química, el mismo número de calorías y el mismo potencial para hacernos comer en exceso que el azúcar.

Los cigarrillos y los alimentos procesados son similares en la “forma en que van tras nuestras emociones y nuestros instintos y nuestras vulnerabilidades”.

Comida chatarra causa más adicción que la heroína

Estudios previos han concluido que más de la mitad de las calorías que consume el estadounidense promedio procede de alimentos ultraprocesados.

De acuerdo a lo detallado por The New York Times, estos han sido calificados como “fórmulas industriales”, ya que combinan grandes cantidades de azúcar, sal, aceites, grasas y otros aditivos.

Lamentablemente, los alimentos altamente procesados siguen dominando la dieta estadounidense, a pesar de estar relacionados con la obesidad, las enfermedades cardíacas, la diabetes de tipo 2 y otros problemas de salud.

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