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Aeroméxico: más allá de un milagro aéreo

Más de un centenar de pasajeros y tripulantes de un avión sobrevivieron milagrosamente al accidente ocurrido al despegar del aeropuerto de Durango, norte de México, en el que 98 personas resultaron con lesiones y 49 recibieron atención hospitalaria.

El accidente del vuelo 2431 de la compañía Aeroméxico ocurrió a las 16.00 horas, poco después de despegar en medio de una fuerte tormenta para caer en el límite exterior del Aeropuerto Internacional Guadalupe Victoria de Durango.

Los pasajeros están agradecidos de estar vivos, pero un experto en seguridad dijo el miércoles a NBC News que más allá de un milagro,“no fue un accidente” que todos los que estaban a bordo sobrevivieran.

David Gleave, un investigador de accidentes y asesor de seguridad aérea radicado en el Reino Unido expresó respecto a lo acontecido que “este es un accidente de diseño que debe ser sobrevivible”.

“Hemos trabajado arduamente en la industria para garantizar que un evento como este sea algo de lo que las personas puedan alejarse, que los asientos no se deslicen con el impacto, que las extremidades estén protegidas. La seguridad de los pasajeros no es accidental “.

Ninguna de las 103 personas a bordo – 99 pasajeros, dos pilotos y dos auxiliares de vuelo sufrieron daños mortales. El piloto del avión, el capitán Carlos Meyran, sufrió la lesión más grave que requirió cirugía. Algunos sobrevivientes tenían quemaduras en una cuarta parte de sus cuerpos, según un funcionario local de salud.

Gleave destacó que “La zona cubierta de hierba que se ve alrededor de un aeropuerto no es solo un páramo, sino que se mantiene deliberadamente libre de obstáculos como zanjas o líneas eléctricas. Todos los aviones modernos están certificados para ser evacuados en 90 segundos”.

El vuelo AM2431 de Aeroméxico se dirigía a la Ciudad de México cuando el avión fue sacudido por una ráfaga de viento que lo hizo caer repentinamente, dijo el gobernador de Durango, José Rosas Aispuro.

Sobrevivir a la tragedia

Jaqueline Flores, una de las supervivientes, relató su angustia a medios locales. Afirmó que la nave salió de forma puntual pero cuando se elevó e intentó estabilizarse se cayó.

Según esta residente en Colombia que viajaba con su hija de 16 años, el avión cayó sobre la pista para luego desplazarse varios metros hasta que pudo detenerse entre la maleza.“Durante ese deslizamiento se cayeron todas las maletas del pasillo (…), los pasajeros se golpeaban contra los demás”, dice la mujer, que salió ilesa.

Jaqueline divisó humo y fuego e inmediatamente desajustó su cinturón y el de su hija para escapar. “Había un hueco justo al lado de nosotras, que íbamos sentadas en los asientos 8A y 8B. A la altura del asiento 10 el avión estaba abierto, partido. Le dije a mi hija que teníamos que salir de allí, y pese al fuego, saltamos por la abertura”.

El padre Esequiel Sánchez, rector del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en Des Plaines, también fue otro de los pasajeros víctimas del trágico accidente. El padre Manuel Padilla, vice-rector del Santuario informó que el padre Sánchez se comunicó desde México e informó que tiene un brazo fracturado y algunos golpes.

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