Música

Michael Jackson: una muerte que lo convirtió en leyenda

Este 25 de junio serán 10 años de la muerte del Rey del pop Michael Jackson a los 50 años tras sufrir una parada cardiorespiratoria provocada por una sobredosis de anestésicos.

Días antes Jackson había subido un vídeo en el que se le veía en perfecto estado durante los ensayos de su futura gira por Londres This is it.

Con este tour pretendía, además de salvar gran parte de sus deudas, mejorar su reputación, que había caído en picado tras los últimos juicios contra menores en los que había estado involucrado.

Paradójicamente, tras su muerte, además de volver a tener el prestigio de sus inicios, logró deshacerse de todas las deudas. Y es que, según la lista Forbes, el cantante es uno de los famosos fallecidos que más dinero genera.

En concreto, los discos del rey del pop han supuesto más de 825 millones de dólares en los últimos 12 meses.

El legado al mundo artístico

Jackson dejó una herencia mucho más profunda como es su rompedor estilo, que ha marcado un antes y un después en el panorama musical. Claro ejemplo de ello son sus bailes y su mítico paso de baile: el moonwalk.

Cuando el mundo vio a Michael Jackson hacer por primera vez este particular paso de baile, fue durante una actuación en vivo de Billie Jean por el 25 aniversario del sello Motown.

Pese a que el movimiento era ya popular entre los bailarines callejeros de la Costa Oeste, Michael trató de perfeccionarlo y aportarle su estilo propio.

La superestrella dio al baile la importancia que realmente merece. Sus coreografías, algo poco usual en la época, hicieron enloquecer a ejércitos de fans.

De hecho, pese a que hayan pasado ya unos cuantos años, la mayoría de ellos siguen utilizándose actualmente.

Desde su llegada a los escenarios, el artista acompañó cada una de sus canciones con un particular baile personalizado. Se llegaba a pasar noches enteras sin dormir pensando cuál sería la coreografía más adecuada.

Es evidente que marcó un antes y un después, pues, desde entonces, son muchos los artistas que han incorporado la danza en sus actuaciones, empezando por la mismísima Beyoncé.

La decisión del genio de Indiana de añadir vídeos a sus canciones resultó ser todo un acierto. Hasta entonces, sólo unos pocos como Prince se atrevieron con el experimento.

Aunque pronto, gracias al maestro del moonwalk, y tras demostrar que, con ellos, las cifras de ventas se disparaban, todos se animaron a seguir sus pasos. Pese a que antes existieran a cuentagotas, con él empezó oficialmente la era del videoclip, que perdura en la actualidad.

Esa voz trémula de Vincent Price, esos movimientos desde las tumbas, esa historia de terror con la sonrisa inolvidable de Michael Jackson al final y la chica a la que estaba a punto de someter sin saberlo, estableciendo una complicidad única con el espectador, con los millones de personas en todo el mundo que optaron por comprarle el disco al recién proclamado “Rey del pop”.

Han pasado 35 años y Thriller aún vende, aupado todavía en el trono del vídeo musical más vendido de la historia con nueve millones de copias y la herramienta que se sacó de la manga el genio de Indiana para convertir su sexto álbum de estudio en el más vendido de la historia a nivel mundial.

De este disco salieron singles tan aclamados como la canción que le daba título, Beat It o Billie Jean, todos ellos acompañados de videoclips de factura impecable.

Después llegarían Bad, Dangerous, Blood on the Dance Floor o Invincible, que serían aclamados por público y crítica y donde Jackson volvería demostrar canción a canción que no tenía rival en el mundo del pop.

El escándalo de los abusos sexuales

Evidencias contra Michael Jackson le dan fuerza a Leaving Neverland3

El documental de HBO ‘Leaving Neverland’, de Dan Reed, emitido este mismo año y que resultaba letal para los que habían defendido siempre la inocencia de su ídolo en todo lo relacionado con su presunta atracción sexual por los niños.

Durante cerca de cuatro horas, el espectador de ‘Leaving Neverland’ asistía a las declaraciones de dos hombres destruidos por el Rey del Pop, quien, supuestamente, abusó de ellos cuando tenían respectivamente 7 y 10 años.

Se llamaban Wade Robson y James Safechuck y lo que contaban resultaba de una gran verosimilitud: si mentían, merecían el Oscar a la mejor actuación.

La relación de Jackson con los niños siempre había dado de qué hablar, y mucho antes de ‘Leaving Neverland’, el tema ya pasó por los juzgados de Estados Unidos.

Leaving Neverland' aviva el fuego contra Michael Jackson

A todos nos sonaba muy rara esa obsesión por rodearse de niños, pero los más bienintencionados la achacaban al hecho de haber tenido una infancia atroz.

Los Jackson Five vivían sometidos a la dictadura de su padre, músico frustrado que aspiraba a realizarse de manera vicaria a través de su prole- y a un carácter algo pueril que le llevaba a preferir la compañía de los críos a la de los adultos.

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Reconstrucción de sus últimas horas

Con millones de personas preguntándose por qué murió el Rey del Pop, la reconstrucción de esas últimas horas ha sido obsesiva desde entonces.

La rutina privada ultrasecreta de Jackson salió a la luz por completo durante el juicio contra Conrad Murray, el médico que le administró una dosis de sedante letal. Conrad fue condenado a cuatro años de prisión por homicidio involuntario.

Según varios testigos, Jackson era adicto a los analgésicos desde las quemaduras que sufrió en un accidente en 1984.

Las acusaciones de abusos sexuales a menores a las que se enfrentó a partir de 1993 y, sobre todo, el segundo juicio sobre este asunto, en 2005 —en el que fue absuelto—, le hundieron en un hoyo de adicción y soledad cada vez más profundo. 

Esos episodios volvieron a salir a la luz este año con el documental Leaving Neverland,que daba voz a dos presuntas víctimas.

En 2009, cuando accedió a montar This Is It, era un personaje con un aspecto grotesco por las operaciones estéticas y vivía prácticamente recluido.

A finales de junio, llevaba seis semanas administrando al cantante dosis de Propofol para ayudarle a dormir. El Propofol es un potente medicamento que se utiliza para anestesia general y debe administrar en un entorno hospitalario.

No está claro en qué momento el insomnio crónico de Jackson le llevó al Propofol, pero Murray aseguró que él no era el primer médico que se lo recetaba.

Según contó Murray a los investigadores, desde el amanecer el artista empezó a suplicarle que le diera Propofol, a lo que él se negaba.

Finalmente, a las 10.40, Murray le inyectó 25 miligramos de Propofol diluido en lidocaína por vía intravenosa en el brazo. Ahora sí, el poderoso cóctel de drogas acumulado en su cuerpo hizo efecto. Jackson perdió la conciencia y se durmió.

Según la declaración de Murray ante la policía, se levantó al baño. Al volver, Michael Jackson no respiraba.

Comenzó a hacerle una maniobra de reanimación y le dio 0,2 miligramos de Anexate, una droga para contrarrestar sobredosis. Entonces llamó a Amir Williams, el asistente personal de Jackson, y le dijo que buscara ayuda.

Durante el juicio, el jefe de seguridad de Jackson, Faheem Muhammad, contó que cuando él llegó a la habitación se encontró allí a los dos hijos mayores del cantante, Prince Michael, de 12 años, y Paris, de 11, que lloraban en estado de shock mientras su padre yacía en la cama inmóvil con los ojos y la boca abiertos.

Un equipo de paramédicos llegó a la casa cinco minutos después y trató de reanimar a Jackson. Lo trasladaron en ambulancia al centro médico Ronald Reagan de la Universidad de California en Los Ángeles. La hora oficial de la muerte es 14.26 del 25 de junio de 2009.

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Isabel Cisneros