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Qworkntine, el sistema de cápsulas herméticas de oficina contra el coronavirus

El trabajo en las oficinas tal como lo conocemos, no será igual. Por ello, diversos estudios arquitectónicos están trabajando para crear espacios comunes que cumplan con los nuevos requisitos del distanciamiento social. Este es el caso de Qworkntine, el sistema de cápsulas herméticas de oficina contra el coronavirus .

Qworkntine

Sin duda alguna, el coronavirus COVID-19 cambió la vida de muchos trabajadores en pocos días. 

En menos de dos meses la gente se fue acostumbrando a ciertas cosas, incluso a ver normal y cotidiano el trabajar en la mesa de casa, cocinar y usar plataformas colaborativas virtuales para compartir reuniones, archivos y conversaciones.

¿Pero qué pasará el día después de la cuarentena? ¿En qué deberán cambiar nuestros hábitos en las oficinas? ¿Qué medidas aplicar para mantener el distanciamiento social y alejar la pandemia? ¿Será un regreso “a la normalidad”? Sin dudas que no. 

Existen interrogantes que sin duda alguna nos obligarán a replantearnos el modo en el que trabajaremos.

El arquitecto, diseñador de interiores, director de proyectos y profesor de la academia árabe de ciencia y tecnología, Mohamed M. Radwan ha presentado Qworkntine, un sistema de cápsulas herméticas que puede proporcionar seguridad contra el coronavirus dentro de los espacios de trabajo mientras se mantiene la misma cantidad de empleados por metro cuadrado, como en un sistema de oficina tradicional.

Las cápsulas se han desarrollado teniendo en cuenta la seguridad y la protección para aquellos que no pueden trabajar desde casa.

Con el mundo cerrado durante un período prolongado debido a la pandemia de COVID-19, algunas empresas esenciales han tenido que seguir trabajando en sus espacios físicos.

Cuanto más continúe la cuarentena, más empresas se verán obligadas a hacer lo mismo, y a medida que los países continúen reabriendo, las empresas han tenido que repensar la forma en que trabajan.

Con Qworkntine, las empresas pueden proporcionar las mediciones de distancia social requeridas, garantizando la seguridad y protección de sus trabajadores.

El diseño de la cápsula Qworkntine ofrece flexibilidad gracias a su forma hexagonal en forma de colmena.

Qworkntine

Esta forma permite que las cápsulas se organicen dentro de las oficinas, optimizando el espacio de trabajo.

Las cápsulas se pueden personalizar según las diferentes necesidades, lo que le permite caber en ángulos de 90º, y se pueden alargar para acomodar a los altos ejecutivos y directivos.

Las puertas son automáticas, sin manos y controladas por reconocimiento facial. Las cápsulas se pueden sellar completamente, por lo tanto, los ventiladores tienen purificadores de aire incorporados, lo que garantiza un aire limpio en el interior.

El diseño está concebido para un material no poroso respetuoso con la higiene que se puede limpiar y desinfectar fácilmente para evitar la contaminación.

Qworkntine

El concepto de sistemas de pod de oficina Qworkntine ganó en los premios internacionales de diseño DNA Paris en la categoría de “Diseño responsable”.

La estrategia implementar

Oficinas abiertas, recipientes de cereales llenos de refrigerios gratis y muchas distracciones más, formaban parte de las nuevas temáticas laborales, pero el lugar de trabajo moderno verá algunas transformaciones a medida que la enfermedad del coronavirus incite a muchos a repensar cómo usamos la oficina.

Implementar la distancia social, en áreas públicas, pero también en ascensores, halls de acceso y recepciones.

De-densificar las áreas de trabajo. Cómo salir del benching y el hoteling, modalidades que no solo estaban cambiando la densidad y el impacto económico de los costos de ocupación, sino la modalidad de trabajo pasando al modelo colaborativo, donde los puestos no son fijos y sí reducidos y multiusuarios.

Cabinas de telefonía, micro salas de reuniones y cafeterías con barras comunes ya no funcionarán como hasta ahora: deberemos, sin dudas, repensarlas.

Tecnología como aliada

Sin duda, la tecnología deberá ser la gran aliada de este proceso. Donde su desarrollo y uso masivo no serán más que factores de democratización de acceso al trabajo y colaboración.

Pero cuidado con compartir teclados, teléfonos o mouses, que pueden transformarse en gran medida en agentes de contagio al entrar en contacto con ellos si no son higienizados correctamente.

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