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Luchita Hurtado: entre las más influyentes de la revista Time

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Luchita Hurtado ha dedicado ocho décadas de su carrera como práctica de pintura y dibujo a la investigación de la universalidad y la trascendencia, al estudio del cuerpo humano y el mundo natural. 

Ocho décadas de relación entre el cuerpo humano y el mundo natural, hoy la identifican como la pintora venezolana cuya historia de artista ingenua la llevó a ser parte de la lista de las cien personas más influyentes de 2019 de la revista “Time”

Dentro de su casa y estudio de Santa Mónica en Los Ángeles, esta dulce y espléndida mujer venezolana nacida en Maiquetía, Venezuela hace casi un siglo, se encuentra de repente con una fama que surge como producto del reconocimiento por su conexión diaria entre el cuerpo y su contexto más amplio entre la naturaleza, el medio ambiente, el cosmos, y otras reflexiones de su vida.

La primera exposición individual de Luchita Hurtado con Hauser & Wirth, “Dark Years”, se basa en las primeras obras del artista desde la década de 1940 hasta 1950, un período definido por la prolífica experimentación. 

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Compuesto por pinturas de crayones y acuarelas a bordo y papel, dibujos de grafito y tinta, y pinturas al óleo sobre lienzo. 

Entre sus obras figuran el surrealismo y el diseño geométrico, encontrándose además con formas biomórficas ejecutadas con perspicacia expresiva. 

Sus pinceles guiados por su destreza y simplicidad, resaltan el ingenuo manejo de la expresión temprana de Hurtado.

Estos se remontan a los orígenes de una producción artística que evoluciona en el tenue pasar de los años.

Luchita Hurtado, se nos presenta como una mariposa cuyas alas comienzan a volar y se expanden por el enigmático y sorprendente mundo de las artes plásticas, rebosando de evidente amor por el extenso salón La galería Serpentine Sackler de Londres.

Al adentrarnos en su historia, encontramos que Luchita posee una gran cantidad de trabajos descubiertos en años recientes por su director de estudio, Ryan Good. Obras que creaba en la intimidad de su hogar, hasta que los nuevos tiempos eligieron mostrar su arte.

Cerca de cumplir un siglo de vida, Luchita Hurtado vivió su juventud y madurez en otro siglo en el que, como mujer, nunca se planteó mostrar o comercializarlas. 

La galería Serpentine Sackler de Londres dedica su primera exposición individual en una institución pública, presentada bajo el nombre de “I Live I Die I Will Reborn”, la cual muestra ochenta años de un talento anónimo, que parte de sus inicios hasta nuestros días.

Un poco sobre su crecimiento espiritual y profesional

Luchita Hurtado sale de Venezuela a la edad de ocho años, cuando comenzó su andar por Nueva York, Ciudad de México y Mill Valley (California), con su familia.

Esto fue aprovechado de alguna manera para su crecimiento espiritual y profesional, lo que se puede observar plasmado en su original visión del mundo a través de sus creaciones, en las que el cuerpo y la naturaleza toman un papel relevante.

El público londinense puede recrearse con su talento plasmado en obras de diversos formatos, hasta el 20 de octubre en los jardines de Kensington, donde se ubica la célebre galería Serpentine Sackler, diseñada por la arquitecta Zaha Hadid.

Una obra por cada año vivido, revisten las paredes de este luminoso espacio de 900 metros cuadrados, en el que los visitantes podrán ser testigos del abstracto universo Hurtado, que revelan su visión entre su propio cuerpo, su idea de la naturaleza y del cosmos.

Una de las representaciones más recurrentes de la muestra y que más llamará la atención del espectador es la manera en la que la varguense representa la mujer, vista como un paisaje que semejan senos con cerros y montañas, lo que se repite en otras obras recientes llenas de subjetivismo y vida natural.

En interés de Luchita por las artes comenzó en 1946, cuentan sus biógrafos, cuando vio las primeras fotografías de la tierra tomadas desde el espacio.

Los trabajos catalogados como “I AM” cobran en el conjunto un peso especial, gracias a la unión que se crea entre la artista y el observador, que toma el punto de vista de la propia autora cuando mira su cuerpo mientras realiza tareas cotidianas como comer.

Una longevidad ha sido aprovechada por la autora para agudizar una pluralidad de técnicas y estilos que transmite en la riqueza expresiva de su obra, convirtiéndola en objeto de culto.

Sus distintas facetas llevan a la artista, a diversificar sus cualidades hacia la poesía, ecología, feminismo y activismo a favor del mudo y la naturaleza.

“Tengo una responsabilidad con el mundo, mi planeta” es una cita de Hurtado, que en los últimos doce meses ha trabajado en una serie de obras en las que muestra su compromiso en este sentido y, además, pone de manifiesto su capacidad para seguir entregada a su trabajo a los 98 años.

Son ocho décadas que se pasean entre su pasado y presente de la niña, la joven, la mujer, en sus etapas de madre y profesional, donde se rinde homenaje a una prolífica artista que alcanza su fama en el crepúsculo de su vida.

En la actualidad Hurtado trabaja en una nueva pintura de su serie “Birthing”, discutiendo cómo su experiencia de la maternidad y su compromiso con el activismo ambiental.

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Autor: Basyl Macias