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La filosofía de Marie Kondo también aplica a la vida amorosa

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El famoso método KonMari, tan exitoso a nivel mundial, no sólo puede enseñarnos a despejar nuestros ambientes y ser más organizados, también nos prepara para soltar a personas que no aportan felicidad a nuestras vidas.

Marie Kondo, conocida como también como la “gurú del orden“, es nada más y nada menos que la japonesa más popular del planeta, quien nos ha enseñado a eliminar de nuestro armario aquellas prendas que ya no necesitamos y que no nos hacen sentir a gusto.

Su método también señala la importancia de tratar con cariño las prendas que sí nos brindan alegría.

Esta hermosa y simple filosofía es aplicable a otras esferas de vida.

Con ella es posible hacer una interesante y beneficiosa modificación en nuestras relaciones interpersonales.

Un sistema que puede ayudar a limpiar nuestra percepción de aquellas relaciones que no funcionaron.

Y es que siempre es buen momento para dejar ir a personas que no aportan felicidad a nuestras vidas y a las que nos aferramos muchas veces con egoísmo, enfado, odio, o nostalgia.

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Si seguimos las enseñanzas del método KonMari debemos comenzar por admitir que en algún momento tales relaciones nos hicieron felices, que pudimos amar a esas personas, y que estamos agradecidas por lo que nos pudieron haber aportado, pero que no pueden seguir formando parte de nuestras vidas, porque ya no nos hacen felices.

De esta manera podremos hacer un espacio en nuestras vidas para las personas que ahora mismo sí nos hacen sentir bien.

También es posible abrir ese espacio para aquellas que vendrán, y si es el caso, es probable que surja cierta ansiedad por llenar ese vacío cuanto antes.

Cabe recordar que ya somos personas completas esté o no “alguien” en nuestras vidas.

Muchas veces mantenemos relaciones que no funcionan ya sea por costumbre o por creer que eso es todo lo que la vida tiene para ofrecernos.

En otras ocasiones el miedo priva, no nos sentimos satisfechos, pero igual nos resistimos a soltar a quienes no aportan felicidad, todo por no quedarnos solos.

Es por ello que precisamos buscar nuestro centro, conocer nuestras emociones y aprender a disfrutar y ser felices con lo que tenemos.

Vale la pena recordarnos a nosotros mismos, y más a menudo, que las únicas personas que deben compartir nuestro mundo
son aquellas que lo hacen más feliz
.

Permitir la entrada de estas personas en nuestras vidas pasa por agradecer su presencia.

Si deseamos que se queden requerimos valorarlas y reconocerlas como seres especiales.

Apreciarlas, respondiendo en la misma sintonía.

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Atamayca Jiménez