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El mal silencioso del Siglo XXI

Las expectativas insatisfechas, la desmotivación, el cansancio, así como el estrés y la irritabilidad forman parte del nuevo mal silencioso del siglo XXI: la frustración laboral.

Según los especialistas, ya es considerada una enfermedad silenciosa y no respeta condición social ni sector en el que se desenvuelve el empleado.

Es común asociar la frustración laboral únicamente con un bajo salario. Sin embargo, existen otros factores que determinan el cuadro y el diagnóstico como tal. Sentirse realmente identificado con el trabajo que se realiza es esencial, y aquí, la productividad juega un papel fundamental.

Si bien, la frustración laboral resulta de una cantidad de elementos, también es importante conocerla, manejarla y superarla. Detectar cuál es el punto de inflexión principal entre la empresa y el trabajador puede arrojar una señal para iniciar el proceso de transformación.

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Se estima que la frustración laboral se genera cuando alguna de las partes involucradas no se compromete al realizar sus funciones o cuando la posibilidad de un aumento de sueldo o un ascenso se ve truncada. También puede presentarse como consecuencia de maltratos, abusos y explotación que sufren algunos empleados enganchados en puestos por necesidad económica.

Otros motivos de este tipo de frustración abarcan las condiciones que ofrece el empleo; desde el espacio de trabajo hasta la ausencia de beneficios, además de los cambios repentinos del rumbo de la empresa que generan incertidumbre y más aún, desmotivación.

Todas estas condiciones bastante desfavorables, son el cultivo para la llamada frustación laboral, el nuevo padecimiento silencioso del siglo XXI, ya que cualquier empleado puede ser víctima de este flagelo sin siquiera darse cuenta, pues cada quien la sufre de manera particular.

Como parte de la solución, es apropiado que el empleado defina cuáles son sus intereses, fobias, talentos y lo que verdaderamente le motiva para ocupar el cargo. Una vez que adquiere consciencia de lo que mantiene su conexión con la empresa podrá tomar una decisión acertada al respecto. Si el trabajador se enfoca en lo que realmente quiere, en poco tiempo puede cambiar su conducta y mejorar su rendimiento laboral y sus relaciones interpersonales en el área, o simplemente optará por un empleo o actividad que realmente llene sus expectativas.

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La empresa por su parte, es la gran responsable de proveer las condiciones acordes. Una organización que se mantiene en el rumbo del crecimiento se ocupa de sus empleados, y reconoce que ellos son sus clientes más importantes.

Atamayca Jiménez