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Maria Grazia Chiuri pone la agenda feminista en el show de otoño 2020 de Dior

Maria Grazia Chiuri, la actual diseñadora de la Maison Dior y la primera mujer en ponerse al frente de la mítica marca francesa, pone la agenda feminista en el show de otoño 2020 de Dior.

Dior

Lo hace con un discurso con el que ha impuesto su dirección creativa, haciendo una crítica al patriarcado que empezó por desbancar los tacones en sus propuestas.

Un sello distintivo en 2016 fue una simple camiseta blanca con las palabras “Deberíamos ser todas feministas”, escritas en el pecho, manifiesto que más tarde fue usada por las celebridades Rihanna y Natalie Portman, prestado por el libro del mismo nombre de Chimamanda Ngozi Adichie.

La fachada de una carpa efímera instalada en el Jardín de Las Tullerías, la marca celebró el desfile, la cual lucía en su interior y sobre una pasarela plagada de portadas de periódicos, una serie de neones gigantes creados por el colectivo Claire Fontaine recuperaban lemas políticos.

Dior

Las mallas, los pañuelos con el logotipo de Dior y los mocasines de Mary Jane llevaron a casa el ambiente de la vieja escuela y otra camiseta con el eslogan hizo su debut en Dior, esta vez leyendo, “I Say I”, (Yo digo yo) una línea sacada de una próxima exhibición de mujeres italianas, que debutará en la Galería Nacional de Arte Moderno y Contemporáneo de Roma.

“Patriarchy = CO2”, “Patriarchy kills love” (El patriarcado mata el amor) o “Consentimiento”, iluminaban a todo color la pasarela sobre la que Chiuri despegó la que se reconoce ya como la silueta que dejará de herencia en su paso por Dior: faldas a media pierna plisadas, vestidos vaporosos, boinas, minifaldas sesenteras y chaquetas masculinas.

Mientras que, en los pies ni un solo tacón, solo una bailarina tipo Merceditas con calcetines de red y botas de caña en piel con forro de borrego.

Los estilismos parecían recién sacados del instituto y no es de extrañar, porque la inspiración de Chiuri en esta ocasión salió de su álbum familiar: “El atlas de emociones de su diario de adolescente”, explicaba la marca en una nota a los invitados.

La creadora hizo su propia aportación al diccionario de Dior combinando el estampado de cuadros en abrigos de lana tipo trenca y capas con flecos.

El negro abrió la línea con un sencillo traje de chaqueta ligeramente marcado en la cintura, un mono ajustado con cremallera en el pecho y un vestido plisado en escote “V”, antes de dar paso a una serie de blusas transparentes, faldas y trajes de terciopelo negro, pañuelos de seda en la cabeza a modo de banda pirata y pantalones amplios.

Si bien los mensajes del programa tenían como objetivo reflejar los tiempos turbulentos en los que vivimos, la ropa fue el producto de la profunda inmersión de Chiuri en su adolescencia durante los años setenta.

Los cuadros de las niñas de la escuela se transformaron en trajes relajados a medida, mientras que los flecos y los vestidos con cuello profundo caminaron por la pasarela en tonos neutros.

Dior

La paleta de colores apenas dejó hueco para el color hueso y el gris, en una línea donde los estampados fueron sutiles introducciones gráficas o, tirando de clasicismo, rombos de colores en jerséis y faldas de lana en derivados del tartán escocés.

Chiuri prefirió dejar que sea el estilismo -masculino y a partes iguales dulce y agresivo- el que hable por las mujeres, pero la decoración, viniendo de Dior, fue igualmente llamativa.

La firma forma parte del conglomerado de marcas de lujo LVMH en manos de Bernard Arnault, el hombre más rico de Francia, y combate la incongruencia de formar parte de la segunda industria más contaminante del mundo a través de alianzas con la cultura y el medioambiente.

Dior

Acaba de colaborar en la producción de la exposición “I say I” de Claire Fontaine, que abre sus puertas el 23 de marzo en la Galería de Arte Moderno y Contemporáneo de Roma inspirada en el manifiesto feminista de la intelectual italiana Carla Lonzi, y anunció este lunes una colaboración con el Museo del Louvre para ayudar en la restauración de Los Jardines de las Tullerías.

Allí celebra ahora sus desfiles, que se convierten en un foco de admiradores y fotógrafos a la caza del famoso, con actrices como Sigourney Weaver, Demi Moore, Andy MacDowell y Cara Delevingne, que siguieron los lemas de Chiuri desde la primera fila, describe Efe.

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