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La industria “fast fashion” traerá consecuencias irreparables al medioambiente

Denominada como la “moda desechable”, la industria fast fashion deja una grieta irreparable en el medio ambiente. El teñido textil es considerado el segundo mayor contaminante de agua limpia en todo el mundo. 

El Fast Fashion se puede considerar como un conjunto de diseños que son identificados por las cadenas de moda para referirse a las prendas que salen rápidamente desde las pasarelas hasta las tiendas para entrar en el mercado.

La finalidad de la moda rápida es convertirse en tendencia de manera inmediata, pero, ¿a qué costo? Los grandes daños que ha dejado a lo largo del tiempo la industria Fast Fashion podrían considerarse irreparables en el medioambiente. 

Las prendas se tiene  que fabricar de manera inmediata y a un bajo costo, con el fin de que los consumidores puedan tener la oportunidad de adquirir la colección a un precio accesible. 

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Este modelo de producción fue creado en el año 1980 en Estados Unidos, denominada “quick response” o respuesta rápida, pero no fue sino hasta finales de la década de los noventa que la moda uso el término y empezó a adaptarlo.

Este mecanismo fue utilizado principalmente para mejorar los procesos de fabricación en la industria textil , optimizar el tiempo de producción y de esta manera, reducir los costos.

Necesidad desproporcionada por comprar 

Las marcas han implementado la estrategia del fast fashion para desarrollar en el consumidor una necesidad desproporcionada por comprar. A pesar de considerarse piezas “baratas y desechables”, están en tendencia y eso, al final, es lo que quiere el consumidor. 

Grandes marcas como Bershka, Bestseller, Boohoo, C&A, Charlotte Russe, Cotton On, Esprit, Fashion Nova, FIVE FOXes, Forever , Gap Inc., Giordano, Guess?, H&M, Mango, Massimo Dutti, son reconocidas en la industria como pilares de la fabricación y distribución de moda rápida.

La “moda desechable” y sus grietas irreparables en el planeta 

La industria del Fast Fashion se ha convertido en un modelo de consumo devastador para el medioambiente, el teñido textil es considerado el segundo mayor contaminante de agua limpia en todo el mundo. 

Las grietas que ha dejado la “moda desechable” desde sus inicios hasta hoy en día en el planeta han sido inigualables. El impacto en el medioambiente de esta industria se ve en la contaminación del agua, el uso de productos químicos, tintes tóxicos y la sobreproducción de telas insostenibles.

Katrin Wenz, experta en agricultura de Friends of the Earth Germany asegura que si se sigue consumiendo ropa y calzado de esa manera, el calentamiento global acabará con el medioambiente.

La experta ha hablado sobre el uso por parte de las marcas del algodón orgánico para la fabricación de sus prendas, pero afirma que esto no puede ser todo “se necesita más para parar el daño que le hace esta industria al ambiente”.

“El algodón orgánico es ciertamente un paso hacia la dirección correcta, porque ni la modificación genética ni los pesticidas sintéticos pueden usarse en su producción. Pero estas etiquetas de sustentabilidad de marca propia rara vez nos dicen algo sobre lo que sucede posteriormente en la cadena de producción”

Por otro lado, Heike Hess, directora de la sucursal de IVN en Berlín, advierte que usar algodón orgánico solo “no es suficiente para hacer que la moda sea realmente sustentable”, y que producir ropa implica una cadena de producción más involucrada.

“Los estándares ecológicos y sociales son importantes en todas las etapas de producción. Eso incluye minimizar el uso de productos químicos nocivos, administrar el uso del agua y los desechos, limitar las emisiones de CO2 y garantizar los derechos humanos, los salarios justos, la protección laboral y mucho más. Solo así la moda puede sustentable”

Así dijo la experta en moda sustentable, Heike Hess.
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El movimiento “slow fashion” surge como una alternativa ante las grandes marcas de moda rápida

Ante el auge del calentamiento global y el cuidado del medio ambiente, ha surgido movimientos como el “slow fashion” o moda sustentable, el cual ha permitido repensar la manera como estas consumiendo lo que vestimos. 

El slow fashion promueve la transparencia de los procesos de producción, introduciendo la trazabilidad de las prendas. De forma que el consumidor sepa quién, dónde y en qué condiciones se ha elaborado la ropa que lleva.

La moda sustentable apoya una filosofía de consumo responsable de ropa, que trata de concienciar sobre el impacto de las prendas de vestir en el medio ambiente, el agotamiento de recursos y el impacto de la industria textil en la sociedad.

El futuro de la moda y el medioambiente

Sin duda, el fast fashion se ha convertido en un modelo de consumo, que cada vez se acentúa más, a pesar de que, muchas marcas hayan desarrollado prendas “ecológicas” y “orgánicas”, el consumo de la moda desechable cada día se expande de manera más acelerada. 

Nuestros gustos por la ropa y por usar algo en tendencia cambian rápida, y por eso, el consumo de esta industria no ha parado y intensifica con el paso del tiempo. Los cambios deberán comenzar por la forma en la que pensamos consumir lo que usamos.

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