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El peligro de la basura electrónica

Muchas personas no se dan cuenta de todo lo que puede terminar dañando el ambiente.

Una pregunta fundamental que debe hacerse el ser humano, especialmente en la era digital, es ¿Cuánto contamino?.

Aunque la pregunta parece fácil de responder, en realidad la respuesta requiere un estudio profundo.

Surgen cada vez más esfuerzos para contrarrestar los embates del plástico en el medio ambiente, pero éste no es el único ‘enemigo’.

Existe algo que aumenta de manera desproporcionada y puede resultar muy dañino, hablamos de la basura electrónica.

Cuando los audífonos dejan de funcionar o llega la hora de renovar el celular, las viejas posesiones se convierten en desperdicios electrónicos.

Y si éstos no se desechan de manera correcta, se pueden convertir en un grave problema ambiental.

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a nivel mundial se generan aproximadamente 50 millones de toneladas de desechos electrónicos y electrodomésticos.

Una cantidad que sobrepasa el peso de todos los aviones comerciales que se han fabricado hasta la actualidad.

Entran en la categoría de basura electrónica todos aquellos electrodomésticos, equipos, lámparas, pantallas, celulares y demás aparatos electrónicos que terminan como desecho.

Problema con muchas víctimas

Especialistas en el tema consideran que la afectación al ambiente se debe a que la mayoría de productos desechados contiene componentes tóxicos como zinc, níquel, cromo, entre otros.

Estos químicos impactan negativamente en la calidad del aire, agua, suelo y por consiguiente afectan la salud.

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Un ejemplo se da en los rellenos sanitarios tradicionales, los cuales no están preparados para recibir residuos electrónicos; sin embargo, la mayoría de veces las personas en sus casas envían baterías de celulares, televisores viejos, entre otros a la basura común, haciendo que las sustancias tóxicas presentes en los mismos lleven una potencial afectación a los recursos del ambiente de una manera silenciosa”.

Así lo expresa César Álvarez, coordinador del Grupo de Investigación Ambiental para el Desarrollo Sustentable (GIADES).

Señales de este tipo contaminación se han reflejado en poblados como Guiyu (China), catalogado como la capital mundial de la basura electrónica, y varios países de África.

En el país asiático comenzaron a padecer “problemas digestivos, neurológicos y respiratorios a causa de los residuos electrónicos”, comentó Álvarez.

Un estudio de Enviromental Pollution, en 2017, también contempla los efectos adversos de la basura eléctrónica.

Señala, entre otros aspectos, que la sangre de 245 personas de distintos países africanos presentaron químicos procedentes de residuos electrónicos.

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Atamayca Jiménez