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McDonalds despide a su CEO por una relación prohibida

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McDonalds vuelve a ser el centro de la polémica en el mundo empresarial. La compañía ha despedido a su CEO Steve Easterbrook por mantener una relación prohibida con una empleada.

La junta directiva tomó la decisión al comprobarse la existencia de una relación consensuada, la cual violaba la política de la compañía.

“Esto fue un error”, dijo Easterbrook, quien está divorciada. “Teniendo en cuenta los valores de la empresa, estoy de acuerdo con la Junta en que es hora de seguir adelante”.

La relación violaba algunas reglas del código ético y de conducta con el personal del grupo.

La salida de Easterbrook es una de las más importantes en el mundo corporativo estadounidense de los últimos años por relaciones consideradas inapropiadas, especialmente en la era del tan sonado “Me too”.

Easterbrook recibió una compensación total el año pasado de casi $ 15.9 millones.

Un nuevo liderazgo

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El ex CEO fue reemplazado por Chris Kempczinski, quien recientemente se desempeñó como presidente de McDonald’s USA.

Fue llevado a McDonald’s por Easterbrook en 2015 como jefe de estrategia, desarrollo empresarial e innovación, y fue promovido para liderar el negocio de EE. UU.

Participó en la elaboración del plan de modernización y no se espera que cambie de rumbo.

“Espero que continuemos usando el Plan de crecimiento de velocidad como nuestro mapa estratégico, ya que el marco de retención / recuperación / conversión sigue siendo muy relevante para las oportunidades disponibles para nosotros”

Anteriormente ocupó roles en Kraft, PepsiCo y Procter & Gamble.

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El movimiento Me Too encendió las alarmas

Aun cuando la polémica de la cual hoy McDonalds es protagonista, nace a raíz de una relación consensuada; las alarmas de las relaciones amorosas entre autoridades con altos cargos y los subordinados, se encienden en una era donde el movimiento #MeToo ha tomado renombre.

El escrutinio a los ejecutivos y su trato hacia los empleados se ha intensificado en el marco del movimiento MeToo, que ha sacado a la luz numerosos casos de acoso sexual en el ámbito laboral

El #MeToo (Yo También) dentro del cine nació como un hashtag y fueron justamente las herramientas digitales las que acompañaron este quiebre, marcando que el futuro será feminista o no será.

El 15 de octubre de 2017, la actriz Alyssa Milano invitó en Twitter a otras mujeres a hablar del acoso sexual con la etiqueta #MeToo diciendo:

“Si todas las mujeres que han sido acosadas o agredidas sexualmente hicieran un tuit con las palabras “Me too” podríamos mostrar a la gente la magnitud del problema”.

Lo que empezó como un descargo en Twitter de actrices que habían sido víctimas del productor Harvey Weinstein, terminó en denuncias de más de 70 mujeres y en el ocaso total del dueño de Miramax.

Anteriormente, en 1996 la activista Tarana Burke habría escuchado el testimonio de abuso de una niña por parte de un familiar y no pudo hacerle frente.

Allí comenzó a gestarse el Me too Movement (Movimiento yo también), centrado en mujeres jóvenes que han sido víctimas de abuso, agresión o explotación sexual.

Años más tarde, en 2006, Burke lanzó esta iniciativa como parte de la organización Just Be Inc, que aunque se centra principalmente en “empoderar” a chicas jóvenes de color, su misión abarca a las personas que se identifican como mujeres y a las que consideran no tener un género determinado.

El movimiento en las redes sociales continúa dejando constancia de la magnitud del problema y nutriéndose de comentarios, en su mayoría de mujeres, que dan valor a otras víctimas a explicar su historia.

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